SOCIEDAD GASTRONOMICA LA CHANCLA
  El Mundo Del Vino
 


              EL MUNDO DELVINO

           


                               LA BOTA
DE VINO


                
 
Una bota es un recipiente típico español con forma de gota o lágrima, generalmente de cuero (las mejores son de piel de cabra) que por dentro van recubiertas de pez y por fuera cosido. Se emplea principalmente para guardar y beber vino.
Beber en bota es una tradición en La Chancla, recomendamos vino tinto, más adecuado es el “cosechero”, tinto joven (del año).
 
 
 
HISTORIA

La historia de la bota se pierde en los tiempos más remotos. Encontramos testimonios escritos de su existencia ya en la antigua Grecia (Homero en la Odisea cuando su héroe Ulises emborracha al cíclope Polifemo dándole vino en odres), en la Biblia (Noé emborrachado por sus hijos), en el inmortal Quijote de Cervantes (cuando el viejo hidalgo destroza a mandobles y estocadas los pellejos del ventero) y a lo largo de todo el Siglo de Oro de la literatura española las referencias se multiplican.

Ligera, flexible, resistente, respetuosa con el medio ambiente, de fácil trasiego, impermeable, práctica, higiénica, atractiva, de simple pero perfecto diseño, la bota de vino es, a la vez, legado de nuestro pasado y un producto libre de los imperativos de la moda que encandila a quien sabe disfrutar de los placeres básicos de la vida.

COMPOSICION
 
La bota se compone de los siguientes materiales:
  • La piel
  • Los curtidos
  • Los impermeables (la pez)
  • Los hilos y trenzas
  • Los brocales y boquillas
La piel
La piel que más se utiliza para hacer botas de vino es la de cabra. La resistencia de este pellejo es superior a todas las demás. Además aporta una flexibilidad que es indispensable para el uso que se le va a dar, así como para poder realizar las tareas de preparación y confección del artesano. 

Curtidos
El curtido vegetal se extrae de la corteza de los árboles. Ésta se muele hasta obtener un fino polvo. Los árboles más utilizados para esta misión son la encina, el pino o la mimosa. El objetivo principal del curtido es conseguir que la piel tratada no se pudra, a la vez que se le da cuerpo al cuero.
La parte interior de la piel se trata untándola con aceite de oliva para darle la flexibilidad y la protección que necesitará en el momento de confeccionarla y para su uso posterior. El curtido solamente es utilizado para las pieles que van ha ser destinadas a las botas cuyo impermeable interior será la pez. 

La pez
Este producto resinoso se extrae principalmente del pino o del enebro. Tratada a altas temperaturas se prepara para convertirse en el impermeabilizante interior de las botas que van a ser destinadas a almacenar vino.

Los hilos y trenzas
En la actualidad los hilos más utilizados son fabricados con lino, así como las trenzas para el cosido son en su mayoría de algodón.

Los brocales y boquillas
Los brocales más utilizados en la bota tradicional están realizados con resina prensada, también llamada baquelita. Se utilizaron de madera de asta de toro y también se hacen de inyección de plástico.

 
CONSERBACION
 
Cuando se prevea que la bota no va a ser utilizada durante algún tiempo, conviene deshincharla y obturar el brocal con un trapito o papel para evitar que la pez manche la rosca del brocal. Es preferible guardarla echada para evitar que la pez se escurra.
 
                                   EL PORRON

          
                             
 
El Porrón es un recipiente típico español que ha resistido el paso del tiempo, generalmente construido de cristal de aproximadamente 3/4 de litro que de forma tradicional contiene vino, (empleado a veces para beber cava, cerveza…, también se revuelve con bebidas gaseosas)
El vino más adecuado es el “cosechero”, joven (del año),el principio es muy similar al de la bota de vino.
 
HISTORIA
 
La historia del porrón se pierde en los tiempos más remotos. Empezando en una buena mesa cuando alternaban unos con otros, charlando sobre todas las cosas que ocurrían en el pueblo, y degustando  sabrosas viandas, remojadas con un porrón de buen vino, trago a trago, despacio, sin apuros, y con mucha serenidad, dentro de la mayor armonía y camaradería.
 
El vino que se pone en porrón es generalmente para ser compartido entre varias personas.
 
Beber en porrón es un placer que no todo el mundo conoce, además tiene algo más, se bebe compartiendo, amistad, conversación, comida, etc.
 
COMPOSICION
 
Generalmente construido en cristal, o cerámica: posee dos tubos prolongados uno fino por el que sale el líquido y otro más grande por el que "respira" y que hace las veces de agarradero.



EL DESCORCHE
 



Descorchar una botella de vino no es ningún misterio, sin embargo es importante tener en cuenta estos pasos, que servirán para evitar algunos pequeños inconvenientes que puedan surgir a la hora de destapar un buen vino y servirlo.
 
 
Para empezar es importante no menear la botella en exceso; si la acabamos de comprar es mejor dejarla reposar un momento. Si se trata de un vino que haya pasado por barrica por varios años, el reposo debe ser mayor.
 
Una vez conseguida la temperatura adecuada para el servicio, se procede a abrir la botella conforme a los siguientes pasos, que han de ser ejecutados con sumo cuidado y precisión:
 
En primer lugar, cortar la cápsula de plomo por debajo del gollete o retirarla completamente, inmediatamente limpiar los residuos con un paño limpio.
Luego introducir el sacacorchos por en medio del corcho, sin girar la botella y evitando que el tirabuzón traspase totalmente para evitar que caigan partículas en el vino.
Sacar el corcho suavemente y luego limpiar el cuello con un paño limpio.
Servir en una copa de cristal incolora y sin adornos ni tallas.


Una vez servido el vino en la copa, hay que catarlo. Y es que, cada vez que se descorcha un vino, es preceptivo probarlo, para asegurarse de que está en condiciones de ser bebido. Al servir el vino en la mesa, es el sommelier el que escanciará una pequeña cantidad en una copa y se la ofrecerá para su cata al anfitrión, o a la persona más entendida de los que se sientan en la mesa.

En este sentido, debemos saber que a quienes están más familiarizados con el vino les basta con oler el corcho para juzgar el estado de conservación de la botella, detectando enseguida la eventual presencia de mohos o un principio de avinagramiento.

Mediante una cata bien hecha, algunos expertos son capaces de determinar la cosecha, el origen, la edad y la variedad del vino. Sin embargo, la mayoría de los bebedores no especializados se limitan a advertir tan sólo si el vino es fuerte, ligero, seco, dulce o licoroso, o si es joven, maduro o pasado.
 

 
EL DECANTADOR
  

 
 
Antes de trasvasar un vino al decantador, se sirve un poco en una copa catavinos sin menear la botella en exceso. Una vez el caldo en el catavinos, el sumiller lo huele para reafirmar que el vino está en buen estado, y el experto decide si hay que decantar. (Es mejor dejar asesorarse si uno no es muy entendido).
 
Decantar significa, literalmente, verter o trasvasar un líquido de un envase a otro, y en el caso del vino eso sólo debe hacerse, para eliminar los posos o sedimentos de taninos y ácidos cristalizados que se van formando en el interior de la botella al cabo del tiempo.
 
El proceso debe realizarse a la vista de los comensales y supone todo un ritual, que merece la pena seguir atentamente, observando los pasos que sigue el sumiller. «Si se hace bien, es algo elegante, ver el color del vino, su sonido al romperse en las paredes del recipiente en que viertes el vino». Quizás la puesta en escena que requiere este servicio contribuya a que muchas personas consideren, por puro esnobismo, que el decantado otorga más importancia al vino.
 
No hay reglas precisas sobre los caldos que deben ser decantados o no deben serlo nunca, aunque una general es, que blancos y rosados no lo necesitan.

La otra razón para decantar un vino es para permitir la oxigenación del mismo en forma previa a su consumo. Pero existen opiniones encontradas sobre este tema, algunos expertos opinan que abrir una botella una o dos horas antes de beberlo le aportará suavidad, mientras que otros consideran que el contacto con el aire, es tan insignificante que resulta innecesario tener una preocupación al respecto.
 
En definitiva, decantar o no decantar un vino depende en parte del tipo de vino y del tiempo que ha permanecido encerrado en la botella.  La Chancla le suguiere; que haga la prueba y determine cómo se comportan con este proceso los vinos que suele tomar y que son de su agrado.
 
EL BRINDIS
 
 
 
El Brindis es el momento de una celebración en el que  se entrechocan las copas para manifestar buenos deseos. Es costumbre beber, cava, sidra o vino en la copa.
 
Levantar nuestra copa y brindar es un acto casi litúrgico con el que comienza o culmina una buena comida o un acto social de cualquier naturaleza.
 
Con el tiempo el brindis se ha convertido en una tradición.
 
 
 
Historia

La historia del brindis se pierde en la noche de los tiempos. Existen múltiples teorías sobre cómo empezó todo.
Para algunos estudiosos, el hecho de chocar las copas entre los miembros de la nobleza servía para que el vino se mezclara, así se evitaba la tentación de envenenar al invitado. Esta teoría es poco probable que sea cierta, resulta demasiado retorcida.
 
Otra teoría afirma que en la antigua Roma se decía que del vino disfrutan todos los sentidos menos el oído. Con el chocar de las copas este sentido también participaba del gozo de la bebida.
 
Otros teóricos apuntan con más simpleza al origen de este comportamiento ritual y nos hablan del gesto para pedir más vino a los criados o taberneros, haciendo ruido al golpear sus copas de metal. Este sí podría ser el verdadero origen del brindis.
 
 
El Acto del Brindis

Un brindis siempre es motivo de alegría… Se brinda por los novios, por la conclusión feliz de los estudios, por el provenir o por el año nuevo. Cualquier inauguración implica un brindis (y la botadura de un barco no digamos).
El acto del brindis se divide en tres partes. El brindis verbal, el acuerdo y el trago simbólico.
En la parte verbal una persona indica una razón para el brindis. Esta puede ser tan simple como “¡Salud!” o “¡Por los aquí presentes!” o tan compleja como una anécdota seguida de una declaración de buena voluntad (por ejemplo: “deseo que vuestra unión dure para siempre”).
Todos los presentes ratifican lo dicho levantando sus copas en el aire, lo cual a menudo se acompaña de sonoros gritos o murmullos de aprobación, ya sea repitiendo las palabras del brindis (“¡Salud!”) o confirmando el sentimiento en términos como “¡Por los novios!” o similar, a lo cual sigue el choque de los vasos o copas con el del resto de las personas a su alcance.
El trago es una forma de confirmar el deseo y no importa si es un pequeño sorbo o un gran trago.
 
Sea como fuere, brindar es un comportamiento habitual asociado al vino en celebraciones, comidas o al tomar vino en pareja.
Sin embargo, y siempre según los entendidos, no siempre realizamos bien el brindis. Las copas no deben chocarse unas con otras, sino adelantarse mientras se inclina ligeramente la cabeza para luego subirla con altivez.
Cierto es que a todos nos gusta el sonido afinado de las buenas copas al chocar pero no se considera de buen gusto. Con franqueza, La Chancla le sugiere; que si a usted le gusta chocar la copa hágalo.
 
El brindis es un gesto que tradicionalmente debe tener lugar tras la cena o comida. Debe ser breve y en modo alguno deberemos alargarnos con discursos y proclamas innecesarias.
 
 
 
 
 
 
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